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El Maestro Milano ha sido una persona que se ha mantenido presente a lo largo de los años en nuestra casa, ya que tanto la mamá y como el papá de Catalina y Julieta fuimos alumnos del Colegio.

Guillermo, papá de Catu y Juli, fue alumno en Primaria y Secundaria durante la época que Milano fue el “Director General”,[aunque de grandes, cuando volvimos como padres al Colegio, nos enteramos que oficialmente frente a las autoridades de la época era el “Administrador” (tiempos duros del país)].

Cuando del Preescolar pidieron alguna anécdota sobre él para compartir con los pequeños del Sector, Guillermo recordó sus años en Primaria. El “patio alto”, donde ahora está el Ciprés Calvo que recuerda a Carrasco, estaba lleno de mandarinos. Todos los años al llegar el otoño, los niños sacaban las mandarinas para hacer guerrillas. Milano los reunía y decía que dejaran que maduraran en el árbol para poder comerlas. Pero siempre ocurría lo mismo: al volver de las vacaciones de semana de Turismo, las mandarinas habían sido retiradas por el personal del Colegio y las guerrillas terminaban...

Otro recuerdo infantil es que en aquellos años los alumnos concurrían al Club Biguá para realizar Ed. Física y se hacía uso de los vestuarios para bañarse. Era frecuente quedarse largos ratos en la ducha, mientras la camioneta esperaba para volver al Colegio. Entonces Milano una y otra vez apelaba al criterio de sus alumnos recordándoles que se trataba de un “baño higiénico” y que jugar en la ducha no correspondía, etc., etc.

Es así como hasta el día de hoy en nuestra casa para referirnos a una ducha rápida, decimos “un baño higiénico”.

Eliana, mamá de Catalina y Julieta, no fue alumna del Sector Primaria. Sin embargo para Milano, siendo alumna de Secundaria, ella era una cara conocida. Y cuando años después nos encontramos en más de una oportunidad con él por el barrio del colegio caminando, o incluso en alguna playa durante el verano, nos reconocía y daba un abrazo enorme a ambos. Es increíble la memoria que siempre demostró de rostros, apellidos, individualidades de cada familia.

Como funcionaria del Colegio, es posible recordarlo en infinidad de situaciones. Pero, para sintetizar su presencia a diario en la vida escolar, vale decir que hasta el último día de trabajo administrativo de diciembre del 2010 él estuvo presente entre nosotros y que en el encuentro de despedida que compartimos el personal docente del Sector Primaria, Milano asistió y nos trajo de regalo libros de reciente publicación para que durante las vacaciones, las maestras nos recreáramos en la lectura porque, como nos dijo, no sólo sobre pedagogía y didáctica es necesario que leamos los Maestros.

Con mucho cariño, Flia. Gossweiler-Sánchez