Profesor Emérito Dr. Juan Carlos Carrasco (1923- 2010)


«La vida es ser de una manera particular, la muerte es dejar de ser de esa manera particular.» Juan Carlos Carrasco.                

Juan Carlos Carrasco nació en Montevideo, el 26 de mayo de 1923 según constaba en su documento de identidad. El nacimiento tuvo lugar en casa de su abuelo en el 2480 de la Avda. Millán, frente al Hospital Vilardebó[1]. Su infancia transcurrió en el barrio, entre juegos en los jardines del hospital y casi como adelanto premonitorio de su vocación, compartiendo la cotidianeidad con los enfermos que a menudo dialogaban con los niños: «nos acogían bien a los muchachos, a los chiquilines», «Mi contacto con el delirio psicótico lo recuerdo desde chiquito. Nosotros dialogábamos con el delirante y le preguntábamos sobre el delirio», tal como le gustaba recordar y como recoge la Maestra Sara Pupko[2] en su libro.

Se educó en instituciones públicas: Escuela Nº 23 Alemania, Liceo Nº 2 Héctor Miranda e Instituto Alfredo Vázquez Acevedo. Inició su formación profesional en la Facultad de Medicina; al final de la carrera abandonó la medicina y se dedicó totalmente a la Psicología.

Promovió y acompañó la investigación y creación de cursos regulares de Psicología en la Universidad de la República, institución en la que ejerció la docencia hasta el año 1991.

En el año 1956, Juan Carlos Carrasco y Mauricio Fernández, compañeros de estudios y amigos, fundaron el Primer Instituto de Formación Preescolar, luego de ofrecer su trabajo al Consejo de Educación Primaria, sin recibir respuesta. Los grandes objetivos fundacionales fueron investigar y prevenir en salud en la más amplia acepción de la palabra: la que incluye la salud mental.

 

… un proyecto educativo que, desde su origen, estuvo vertebrado por los conceptos de Salud, Solidaridad, y Justicia. […] Como surge de lo dicho la concepción inicial fue hacer del jardín de infantes un modelo de institución promotora de salud, responsable de proveer los aportes positivos, enriquecedores y estimulantes generadores de un mejor desarrollo, como también de fomentar la elaboración de una tecnología apta para la intervención preventiva precoz.[3]

De estos objetivos surgen: la necesaria creación de un ambiente material y emocional adecuado para el desarrollo de los niños, la imprescindible elaboración de un diagnóstico precoz de todas las dificultades que se manifiesten en la primera infancia; una herramienta para el diagnóstico: la Escala de Montevideo y una actividad: la Escuela de Padres.

El proyecto nace en el marco de una filosofía de corte humanista y lleva el sello de las pedagogías críticas latinoamericanas, configuradas como tales en la década posterior, representadas en nuestro país por el llamado «movimiento de las escuelas nuevas».

De la concepción de institución educativa como promotora de salud física y mental, de sus principios rectores y desde su rol de institución orientadora del proceso de socialización adecuada de niños y adolescentes, surgen los objetivos educativos y se desarrollan en reformulaciones sucesivas que responden a los distintos momentos históricos, hasta el Plan Roble del presente , talvez porque Carrasco fue un excepcional lector e intérprete de «los signos de los tiempos», como a él le gustaba decir, y nos enseñó a hacerlo a todos los que trabajamos con él.

Durante los años oscuros que vivió nuestro país, Carrasco estuvo exiliado en Chile y en Holanda. En ese período, entre 1972 y 1985, fue Profesor de Psicología Evolutiva en el Instituto de Psicología de la Universidad de Chile (1972), investigador contratado en el Centro Latinoamericano de Demografía de Naciones Unidas (1975), luego, Alto Colaborador Científico de Pedagogía en la Universidad de Utrecht (Holanda).

A su retorno a Uruguay, en 1985, fue director del Instituto de Psicología (I.P.U.R.), y posteriormente, integrante de la Comisión de Alto Nivel Académico que asesoró en la creación de la Facultad de Psicología. Integró, más tarde, el Consejo Consultivo de Enseñanza Terciaria Privada del Ministerio de Educación y Cultura.

En 1994 fue nombrado Profesor Emérito de la Facultad de Psicología, y en noviembre de 2006, Doctor Honoris Causa de la Universidad de la República Oriental del Uruguay, propuesto por la Facultad de Medicina.

Fue autor de numerosos trabajos de investigación sobre temas de psicología y educación. Se destacan sus aportes en lo referido a la Educación Sexual, Talleres de Expresión, Escuela de Padres y su Psicología Crítica Alternativa.

Fue miembro de sociedades científicas nacionales e internacionales; fue socio fundador de APPIA, también socio fundador, nominado luego como socio Honorario, de la Coordinadora de Psicólogos del Uruguay.

El nombre del Prof. Carrasco permaneció por más de medio siglo, inextricablemente unido a dos instituciones: la Universidad de la República en general, y en particular la Facultad de Psicología, y el Primer Instituto de Formación Preescolar y Colegio Latinoamericano.

En ambas instituciones ejerció un largo y fecundo Magisterio. En la Universidad de la República, desde cargos de cogobierno, hasta los más altos cargos directivos. Integran ese largo derrotero, su vasta tarea en Extensión e Investigación, sus clases de Psicología Evolutiva, su particular trabajo con el Test de Roscharch (decían los viejos profesores que nadie lo ha interpretado nunca como lo hizo él).

En el Colegio Latinoamericano, desde la fundación, en sus cartas desde el exilio hasta su fallecimiento, el 20 de abril de 2010, Carrasco dio forma y vida a una institución pionera y ejemplar; ocupándose de las más profundas elaboraciones teóricas, de su organización administrativa, de sus docentes, de los alumnos y sus padres, y de conservar y sostener los árboles del jardín, respondiendo con el ejemplo personal, a su particular concepción de Ideología.

En los últimos años, luego de retirarse de sus tareas en la udelar, a la que permaneció siempre unido participando en comisiones, congresos, seminarios y conferencias, puso por escrito las elaboraciones teóricas del proyecto educativo del Colegio Latinoamericano y trabajó sobre ellas con directivos y funcionarios.

En esos años, quienes trabajábamos en el colegio profundizamos en los conceptos vertebradores del pensamiento de Carrasco, en los que constituían los pilares del proyecto del colegio: formación de hombres libres, capaces de percibir lo más objetivamente la realidad, de optar responsablemente, capaces de sostener y defender los principios de justicia social y de convivir fraternalmente con otros hombres, conceptualización que abarca el tan controvertido concepto de libertad interna, la que no se conculca ni con la cárcel, pero que implica una socialización adecuada; la concepción de ideología, que en el pensamiento de Carrasco está estrechamente ligada a la de cotidianeidad, coherente con su pensamiento y apartada de la concepción que se maneja habitualmente; los conceptos de percepción anticipada, relación de enseñanza como relación paradojal, diferenciación entre saberes y conocimiento y tantos otros.

En sus últimos años, se ocupó de reunir en dos libros, sus trabajos diseminados por Uruguay, Chile y Holanda. En Aportes I reunió sus trabajos vinculados con la educación y en Aportes II los trabajos de psicología. Nunca se propuso escribir libros para exponer sus teorías; dada su concepción de vinculación con la realidad y su idea de saber y conocimiento, fue elaborando teoría partir de la praxis y en la praxis, de ahí que su profundo bagaje teórico solo se documentara en artículos de distinta extensión.

 

…no plantearse por adelantado un cuadro de la realidad sobre la cual se va a intervenir en base a definiciones dogmáticas y concepciones definidas por carriles doctrinarios. Es necesario verla y describirla sobre el propio terreno, cuidándose muy bien de no colocar sobre dicha realidad moldes explicativos preexistentes en nuestras cabezas (…) considero básico el estilo no autoritario de relación con el destinatario de la intervención psicológica.

…quienes «saben» sus problemas son las propias personas que los padecen. Nuestra tarea es recoger ese saber y transformarlo en conocimiento, ordenándolo, para ser devuelto a sus verdaderos propietarios.

Lo que quedaba por hacer era transformar ese saber experiencial en conocimiento, a través de un proceso de análisis, reflexión y sistematización.[4]

 

En todas las tareas desempeñadas, Carrasco puso el intelecto, el alma y el corazón, dando muestras de la solidaridad y la generosidad, que siempre consideró como pilares de un mundo compartible.

En ambas instituciones, pisó fuerte, dejando huellas indelebles, porque supo hacer lo que sólo logran los seres excepcionales: investigó, elaboró teoría y construyó metodologías específicas de trabajo para distintas disciplinas: en Extensión Universitaria, en Educación Sexual, en distintas facetas del Desarrollo Infantil, en Educación, en Talleres de Libre Expresión, entre otros, y, recogiendo esos saberes y esas teorías, o tal vez, como punto de partida de las mismas, su Psicología Crítica Alternativa, intento solitario y casi heroico de comprender la realidad, y de crear una psicología realmente operativa en y para los poblaciones con las que trabajaba, dado que «las técnicas psicológicas que ofrecía el mercado especializado», «hablaban en otro lenguaje, operaban de otra manera, sus símbolos nos remitían a marcos referenciales de otras tradiciones[5]»

Su pensamiento creador y libertario, nunca le permitió someter la realidad a teorías que no la explicaran, y, esta es una de las invalorables enseñanzas que nos ha transmitido: las teorías sólo sirven para explicar la realidad; son desechables cuando la encadenan.

Prof. Gloria Machado


[1] Carrasco contaba con entrañable placer una anécdota emblemática: su madre siempre sostuvo que en realidad vino a este mundo el 25 de mayo, quizá porque así le aseguraba una alianza con la gloria. Desde la capilla del hospital, donde asistía a una misa, decía la madre, fue llevada en camilla hasta la casa de su suegro cuando se anunció el alumbramiento; ¡ella no admitiría jamás que su hijo naciera en el manicomio!

[2] Pupko, Sara: Del manicomio a la escuela. La ruta paradigmática del Profesor Juan Carlos Carrasco. Edición de la autora. Montevideo, 2011.

[3] Carrasco y Fernández, 1970, citado «Memorándum: un documento para la discusión. 1ª Parte», en Aportes I, pág.82. Montevideo, 2006.

[4] Carrasco, Juan Carlos: Aportes II, páginas 296, 296 y 359. Montevideo, 2010.

[5] Juan Carlos Carrasco: «Análisis crítico de una práctica psicológica personal y respuestas alternativas» en Seminario de Psicología Crítica Alternativa, París 1983, recogido en Benítez, Sosa y Varela (Comp.) J.C.C. Textos Escogidos, pág.106, Montevideo, 2006.

 


Aportes 1956-2006

“El sistema de producción que me ha caracterizado, en mi vida de trabajo, ha sido escribir algunas ideas en forma de artículos y publicarlos en diferentes medios de comunicación o simplemente dejarlos inéditos por mucho tiempo hasta el presente.

Esto ha tenido como consecuencia una lamentable dispersión o desconocimiento de algunos de ellos. Todo lo cual obligó el despliegue de un verdadero esfuerzo a un grupo de amigos para reunirlos en una sola publicación.

Por lo tanto, expreso mi más sincero agradecimiento al Consejo Directivo del Colegio y Liceo Latinoamericano por facilitar la realización del presente trabajo, al administrador de dicha institución, Sr. Luis Golpe, por efectuar el primer tipeo del mismo y a la Sra. Lic. Sonia Mosquera por su cariñoso y muy eficiente gesto de armar, diseñar y facilitar su publicación.

Quiero expresar además de una manera muy especial a Mariana Tabasso Machado por su dedicación e inteligente trabajo de recopilación, ordenamiento y mecanografiado de originales, sin cuya colaboración no hubiera sido posible la aparición de este libro, y a la Lic. Ana de Souza por facilitar las instalaciones de la biblioteca de su dirección para efectuar el trabajo gráfico de la presente obra.

Juan Carlos Carrasco

 

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