Homenaje a Raúl Belo

29/05/2019

Ayer, 28 de mayo, nos reunimos en el Latino para homenajear a Raúl Belo, nuestro compañero y amigo, quien falleció el año pasado de forma repentina. Ingresó al Colegio como secretario de Secundaria y desde 2006 se desempeñó como Secretario General.

Hoy plantamos un Lapachillo amarillo en su honor, el cual estará siempre rodeado de flores, niños y mucha vida.

Leonardo Pastorino, Director General, lo recordó con las siguientes palabras:

“Raúl fue de esas personas que se tornan extremadamente importantes para la vida de una institución, aunque no siempre aparezcan en primer plano.

Entre sus múltiples virtudes quisiera destacar aquellas que más colaboraron con el Latino.

En primer lugar su confiabilidad y lealtad, dos cualidades que tuvo como excelente secretario que era. Para quienes cumplimos tareas de dirección es fundamental contar con buenos secretarios. Y Raúl lo era. Por su capacidad organizativa, por su sentido de ecuanimidad y justicia, pero, por sobre todo, por su lealtad a la institución. Su visión y su acción se orientaban siempre a salvaguardar los objetivos institucionales por encima de cualquier conflicto o problema.

En segundo lugar, destacaría su mirada amplia. Estratégica. Mirada que trasciende el inmediatismo. Esa capacidad política de ver el bien común anticipándose a las consecuencias que cada opción puede tener. Por lo tanto, destaco su mirada inteligente sobre los diversos panoramas.

En tercer lugar, podría decir que Raúl era el hombre de las normativas. Y no era casual. Con él era sencillo entender la importancia de las formalidades y los reglamentos en cuanto ayudan a objetivar procesos. Pero también a darles su justo lugar, en tanto no deben estar nunca por encima de la dignidad humana. Esto le ayudaba a actuar con ecuanimidad y justicia.

Quisiera destacar también su sentido de la solidaridad. Y su capacidad de acompañar y acompañarnos. Aún en circunstancias en las que podría serle muy incómodo hacerlo, no dudaba un instante en ofrecerse y en disponerse a acompañar ante situaciones difíciles.

Podría destacar, también, su capacidad de diálogo en los momentos difíciles. Su frontalidad y su disposición a encontrarle la vuelta a los conflictos. Su capacidad de ponerse en el lugar del otro. Y su capacidad de ceder posiciones ante el bien común. Estas capacidades tan poco frecuentes en nuestra sociedad, fueron siempre muy valoradas por todos nosotros.

No nos ha sido sencillo entender su ausencia. Quizás porque es más fuerte su presencia. Esa que hoy materializamos de este modo tan lindo que tiene esta comunidad: plantando un árbol. Porque árbol y niño, árbol y adolescente, son una dupla increíble de esperanza en la vida y en el porvenir.

Gracias a Raúl, por tanto. Por todo lo que no tuvimos tiempo de agradecerle.

Que su sombra siempre nos cobije cuando el sol no dé tregua. Que su fortaleza y alegría nos inspiren cada día”.