Son instancias privilegiadas de formación, conocimiento mutuo y acción educativa. Son experiencias de encuentro con la naturaleza, con los compañeros y compañeras, adultos referentes y consigo mismo, en donde el juego y la expresión cumplen un rol fundamental. Contribuyen a la educación integral de los acampantes, además de ser instancias únicas de práctica y aprendizaje para los integrantes de la Escuela de Recreación.