¿Sabías que los garabatos, los trazos de colores y las primeras figuras dibujadas por los niños pequeños no son simplemente eso, sino una potente ventana para conocer su desarrollo psicológico y emocional?
En el Uruguay de mediados del siglo XX nació una herramienta científica e innovadora llamada “Escala Montevideo”, la cual transformó la pintura infantil en un método de diagnóstico y acompañamiento pedagógico pionero en América Latina y el mundo.
El origen de una idea revolucionaria
En abril de 1956, los psicólogos Juan Carlos Carrasco y Mauricio Fernández fundaron el Primer Instituto de Formación Preescolar (que más tarde daría origen al Colegio Latinoamericano).
Su objetivo principal no era solo cuidar niños y niñas, sino crear un centro de investigación sobre la salud mental y la evolución en las primeras etapas de la vida. Dentro de este proyecto, los técnicos del instituto necesitaron un método de diagnóstico precoz que fuera natural, espontáneo y no invasivo para los niños en esta etapa.Así desarrollaron la Escala de desarrollo de la pintura del preescolar, más adelante conocida como: Escala Montevideo.

¿En qué consistió la investigación?
Para construir esta escala, el equipo analizó durante 10 años de trabajo un impresionante corpus de 160.000 pinturas realizadas por 2.000 niños y niñas de entre 18 meses y 6 años de edad.
Gracias a este riguroso estudio, comprobaron que al menos el 75% de los niños de una misma edad cronológica comparten ciertas pautas y características en su forma de pintar. De esta manera se pudo estandarizar en una escala la producción pictográfica de los niños y niñas preescolares en relación con su desarrollo psicoemocional.
Estas pautas evolutivas fueron registradas en 1963 en el Centro Mundial de Documentación de Arte Psicopatológico en París, reconociéndose como un aporte totalmente original.

Las tres grandes etapas del dibujo infantil
La Escala Montevideo organiza la evolución del gráfico infantil en tres períodos principales:
Período pre-formal (18 meses a 4 años):
Primeros trazos (18 meses – 2 años): El niño sostiene el pincel con la mano en forma digito-palmar y mueve el brazo de forma pendular. Produce manchas compactas de color mezclado directamente sobre el papel.
Evolución del trazo (2 a 3 y medio años): El brazo gana movilidad en todas las articulaciones. Aparece la segregación del color y la línea; los colores se vuelven más limpios y el trazo se separa de la mancha.
Período formal (4 a 5 años):
Surgen las primeras configuraciones: el niño logra cerrar trazos delimitando una superficie interior.
Se establece la diferenciación entre la figura y el fondo, y comienzan a marcarse estilos individuales hacia la preferencia por la línea o por la mancha cromática.
Período figurativo (5 a 6 años):
Aparece la representación figurativa organizada: los temas predilectos son la casa y la figura humana. El niño realiza mezclas intencionadas de color y comienza a insinuarse la perspectiva o tercera dimensión.

Un impacto que traspasó fronteras
La Escala Montevideo demostró que la expresión plástica no requiere someter al niño a pruebas estresantes para conocer su nivel de desarrollo. Permitía a docentes y psicólogos detectar oportunamente dificultades en el desarrollo o conflictos emocionales, convirtiendo a la escuela en un verdadero centro de prevención e higiene mental.
El éxito de este instrumento fue tan sobresaliente que trascendió las fronteras de Uruguay: la escala fue estandarizada y validada internacionalmente en Chile y Holanda, confirmando que las pautas del desarrollo gráfico responden a estructuras psicobiológicas universales de la infancia.
Hoy, recordar la Escala Montevideo es celebrar el legado de la psicología y la educación uruguaya, que demostró cómo el respeto por la creatividad de los más pequeños puede transformarse en ciencia al servicio de la libertad y la salud de las personas.

La Escala Montevideo hoy
Actualmente, la Escala Montevideo es aplicada sistemáticamente en el Latino a los alumnos y alumnas de Inicial. Con el tiempo se han observado algunos cambios en la pauta original que han exigido una adaptación de la Escala a las infancias actuales.
Es importante comprender que este instrumento debe estar en revisión a lo largo del tiempo. Por ello, en acuerdo con la Facultad de Psicología de la UDELAR se está realizando, actualmente, una investigación que profundizará el conocimiento que tenemos y la valoración acerca de si hay nuevos requerimientos de actualización.
