Un regalo de cumpleaños para el Latino

Reflexiones sobre esta fecha tan importante para el Colegio escritas por el Director General y la Directora de Primaria

04/04/2020

6 de abril de 2020.

¿Por qué celebrar este día?

 

Celebrar este día es homenajear a quienes soñaron este proyecto educativo que conocemos como Colegio Latinoamericano. Hace 64 años atrás, en tiempos muy distintos a los nuestros, con circunstancias diferentes, se sentaron las bases fundamentales de esta experiencia que compartimos año a año.

Celebrar es recordar y hacer explícito el reconocimiento de que nos alegramos de que este proyecto exista y de que a lo largo del tiempo y en ausencia de sus fundadores, continúa vivo, intentando leer cada día los signos de los tiempos sin dejar de ser fiel a sí mismo. Sin perder su identidad.

 

Foto: Archivo CEDAL

 

Hoy el Colegio es mucho más grande que en sus comienzos y esto nos ha implicado re-organizarnos de otros modos. Aún así, siguen siendo pilares de nuestro quehacer: el trabajo con la singularidad de cada alumno, el conocimiento y el vínculo, el respeto mutuo, la búsqueda de la libertad de cada uno para ser quien quiera ser consciente de su cotidianeidad, de las cosas que hoy nos limitan, nos atan o nos interpelan y consciente de los derechos de los otros, para establecer relaciones sanas con ellos y con el entorno.

En este cumpleaños 64, quiero poner el acento en un aspecto al que como Colegio queremos tomar más profundamente: nuestra relación con el entorno, con el ambiente.

No es un tema caprichoso. Mucho menos hoy, que la pandemia de COVID-19 nos condiciona tanto la vida. Convivimos con el ambiente. Somos en el ambiente, incluidos los virus. Y en cómo nos relacionamos entre nosotros y con nuestro ambiente, vamos jugando nuestras vidas, las propias y las de los demás. 

Se puede pensar lo ambiental como la mega idea de salvar al mundo. Pero lo que nos corresponde, es empezar por nuestro entorno inmediato. Educamos aquí y ahora. Nos vinculamos con nuestro entorno inmediato, el cual es nuestra responsabilidad inmediata.

 

 

 

Juan Carlos Carrasco tenía un especial amor por los árboles, que comparto absolutamente. Y en el Latino intentamos transmitir ese espíritu. La conexión con la naturaleza, con sus tiempos, con sus procesos, con su diversidad. La observación de los cambios en sus diferentes formas, velocidades y condiciones. El fenómeno de las leyes naturales que nos condicionan la existencia. Los árboles, la naturaleza, nos interpelan sobre la vida, sobre la belleza, sobre el tiempo… 

Recuerdo alguna charla mano a mano con Carrasco en la que me contó que tenía un vínculo cercano con dos entrañables personajes de nuestro país: Carlos Vaz Ferreira y Felisberto Hernández. ¡Qué trío formarían con Carrasco! En esos relatos aparecían esbozos de un modo de mirar la vida que se vincula mucho con las razones de por qué el Latino es como es. Algunas tardes, Felisberto pasaba a buscar en moto a Juan Carlos Carrasco y se iban a visitar a Vaz Ferreira en su casa del barrio Atahualpa. Esa casa grande, pero sencilla en su arquitectura, albergaba una familia con 8 hijos y tenía un enorme patio semisalvaje.

Un enorme jardín, con poco recorte, casi nada de poda, caminos no geométricos, diversidad de plantas y animales. Ese jardín generaba espacios de misterio, de poca previsibilidad. Es que a Vaz Ferreira le interesaba la búsqueda intelectual, no el encasillarse en sistemas de pensamiento que dejaran fuera aspectos de la realidad, le interesaba la contingencia, la peripecia. Y eso tiene mucho que ver con el pensamiento de Carrasco y de nuestro Latino. Un colegio/parque, un patio como espacio pedagógico, como lugar de encuentro con el saber y con los otros. Un espacio de convivencia y al mismo tiempo de libertad para sentir, para pensar y para ser de forma original, no estandarizada. Por lo tanto, nuestra escuela es un espacio en permanente tensión entre el modelo moderno de escolarización y lo que implica un trabajo de formación de hombres y mujeres libres.

 

 

Nos dice Carrasco:

“…no plantearse por adelantado un cuadro de la realidad sobre la cual se va a intervenir en base a definiciones dogmáticas y concepciones definidas por carriles doctrinarios. Es necesario verla y describirla sobre el propio terreno, cuidándose muy bien de no colocar sobre dicha realidad moldes explicativos preexistentes en nuestras cabezas (…) considero básico el estilo no autoritario de relación con el destinatario de la intervención psicológica.”[1]

Ese estilo de relación que nos pide Carrasco, es el del cuidado del otro. De su pensamiento y de sus sentires. De su forma de ver el mundo. Pero cuidar al otro es también cuidar el entorno en el que desarrolla su vida. Sus vínculos con los otros y con el ambiente. Sus modos de vincularse con el entorno, con los objetos, y de pensar ese vínculo. Implica la formación ciudadana y las formas de ciudadanía ambiental. Una dimensión política (porque somos habitantes de la “polis”) de la educación ambiental.

Por lo tanto, quiero contarles a todos, que este año nos pusimos en marcha hacia la creación de un Plan de Educación Ambiental del Colegio Latinoamericano. En coherencia con lo antedicho, es importante contar con la opinión de todos, para contemplar las necesidades concretas de los alumnos, de los docentes, de las familias hacia ese plan de educación ambiental. ¿Qué debería contener? ¿Cuáles debieran ser sus principios orientadores? ¿Qué acciones podemos emprender entre todos que realmente impacten en nuestros hábitos y hagan la diferencia?

 

Les propongo que este sea nuestro regalo colectivo al Colegio Latinoamericano.

Para ello, les compartimos, a través de un formulario web, una consulta sobre estos aspectos mencionados arriba. Allí podrán volcarnos sus aportes y sus puntos de vista sobre qué enfatizar en nuestro plan de educación ambiental.

 

 

Luego procuraremos discutir diversos aspectos que nos permitan tomar postura como comunidad y que las acciones acordadas sean apoyadas y respetadas por todos los que hacemos día a día este espacio educativo.

Estamos transformándonos juntos.

¡Feliz cumpleaños querido Latino!

 

Prof. Leonardo Pastorino

Director General

 

 

[1] Carrasco, Juan Carlos: Aportes II, página 296 

 

¡Feliz cumpleaños, Latino!

Hoy, como cada 6 de abril, para toda la comunidad del Latino, es un día de celebración. Recordamos el nacimiento de esta Institución Educativa que vio la luz en 1956, de la mano de Mauricio Fernández y del tan querido, valorado y recordado Profesor, Juan Carlos Carrasco. Es en su nombre y haciéndonos eco de algunas de sus ideas, que queremos compartir con las familias en este día tan especial, parte del legado que los fundadores del Latino nos dejaron y que 64 años después seguimos defendiendo con la convicción de que este es el camino que queremos seguir.

 

Foto izquierda: Enero de 2006 en la casa de Mauricio Fernández en Viña del Mar | Foto derecha: Mayo de 2006. Ceremonia académica por los 50 años del Latino en Sala Vaz Ferreira. Archivo CEDAL

 

Desde sus inicios, el Colegio y Liceo Latinoamericano, se constituyó como una Institución Promotora de Salud, con un objetivo genérico: la Formación de Hombres Libres, y un objetivo específico: la Socialización. Ambos objetivos inseparables, puesto que el proceso de socialización es la variable educativa que, dependiendo del enfoque institucional, conducirá o no a la conformación de una ideología que posibilite la libertad personal. La propuesta del Latino, se ha elaborado en base a dos términos, libertad e ideología. Concibiendo la facultad de ser “libre” como una categoría vivencial que se ejercita a través de la conducta. El término ideología, hace referencia estrictamente al “estilo de vida” de la persona y no a una doctrina en particular.

La acción educadora es por naturaleza socializadora, pues se efectúa en el seno de la familia y de la Institución Educadora Formal.

Cuando en el Latinoamericano se habla de Formación de Hombres Libres, se quiere significar, la formación de un ser que sea capaz de actuar sensiblemente y analíticamente ante lo pautado, discriminando dentro de ello, todo aquello que a través de un doble mensaje, atenta contra la integridad del ser como persona, su relación fraterna y solidaria con el otro, reaccionando contra todo aquello que desvirtúe la naturaleza esencialmente humana de los vínculos, respetando las diferencias y por consiguiente la libertad y el derecho de todos a vivir en un mundo igualitariamente compartible.

¿Cómo lo hacemos?

Respetando a la persona, escuchando las razones del otro, practicando el diálogo, valorando el trabajo, aceptando sus iniciativas, propuestas e ideas, exaltando sus valores solidarios y de trabajo colectivo e integrando a las familias.

Para el Latino, el respeto por la persona, significa ante todo, el reconocimiento real de las diferencias, el derecho a ser diferente hasta donde llegue el derecho del otro, también a ser diferente.

Hoy, momento en donde nuevas situaciones coyunturales se nos presentan, es que  vemos como una oportunidad nuevas formas de vincularnos y acercarnos, de estar cerca estando lejos. Es un desafío para toda nuestra comunidad, más que nunca, resaltar esos valores que acompañan el crecimiento de esta Institución desde sus inicios.

Es un buen momento también, para agradecer el apoyo incondicional de quienes creen y depositan su confianza en el Latino, y ante la adversidad, siguen trabajando codo a codo desde lo individual, para aportar a lo grupal y construir lo colectivo. Funcionarios, amigos, ex alumnos, actuales estudiantes y familias……a todos ustedes GRACIAS, porque entre TODOS, construimos el NOSOTROS.

 

Mtra. Roxana Popich

Directora de Primaria